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Cosas vividas

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Descripción
Julián Floristán.

Lo que sigue a lo largo de estas páginas, sin otra pretensión que recordar algo de lo por mí vivido durante ocho largas décadas, me ha costado años el decidirme a plasmarlo en el papel sencillamente porque si en mi primera juventud disfrutaba de una excelente memoria, con el tiempo y por razones diversas, la he ido perdiendo. Así me doy cuenta que de ciertas etapas apenas si conservo vagos recuerdos y como soy de los que piensan que para hacer un poco de historia es necesario basarse en la verdad y en datos que no puedan ser desmentidos, es por lo que prefiero pasar por alto aquellas sobre las cuales no estoy seguro, aún a pesar de que fueron, algunas, primordiales para mí.

La razón por la cual el que tenga la paciencia de leerlas, acaso se considere defraudado, por lo que nadie piense trato de justificarme. He preferido hacerlo así que no repetir lo que otros hayan podido decir sin estar seguro de ello. Téngase también en cuenta que yo salí de Haro cuando tenía veinte años, para no volver más que esporádicamente por breves días. Después del año 1.931 no he vuelto por allí. Ello quiere decir que desconozco los cambios de toda suerte que haya ido habiendo después, al menos en buena parte. Uno de ellos es la desaparición de dos de los Arcos que en tiempos pretéritos fueron sin duda puertas de acceso a la ciudad: el llamado de Santa Bárbara junto a la Calle del Pardo y el de la Calle Mayor, junto al Ayuntamiento, quedando sólo el de Almarza, sin duda porque la casa de que forma parte es considerada algo así como monumento artístico o histórico.

Otro, la desaparición de la fuente de la Plaza Mayor que, falta acaso del agua suficiente a causa de deficiencias en la conducción desde el manantial de donde lejos del pueblo, procedía, fue suprimida y en su lugar se construyó un kiosco para la música. Bueno, pues aquella fuente tiene bastantes que ver en mis recuerdos. A ella acudía todas las mañanas a remojarse el bigote el personaje casi de leyenda conocido por Pierraz el alguacil, del que gentes serias o no decían que llevaba un miembro viril artificial, por lo que los chicuelos solían decirle: "Pierraz, picha de goma" al oír lo cual respondía: "Mirad chiquitos que yo con un papel de fumar tengo bastante" aludiendo con ello a una posible denuncia por insulto a la autoridad que le costaría al padre o padres un duro de multa...

Asociación Isaac Puente, Vitoria 1991
156 págs. Rústica 24x17 cm

Detalles
Asoc. Isaac Puente
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